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Consultas sin Consulta (II)

Consultas sin Consulta (II)

El post anterior acabó con Juan diciéndome:

He estado leyendo estudios que asocian una baja amplitud en la onda I (de los potenciales evocados) con la pérdida auditiva oculta. Siento que en mi caso ha habido un empeoramiento real, y la idea de que mi audición siga decayendo me tiene bastante preocupado.

Cuando Juan Oreja mencionó la famosa onda I, supe que estaba ante alguien que no solo sufría, sino que había estudiado a fondo su propio problema. Para los que no están familiarizados, la onda I es una señal eléctrica que mide la salud del nervio auditivo. En ratones que han sido expuestos a un tipo de ruido muy concreto, una amplitud baja es una prueba clara de conexiones neuronales dañadas, la famosa sinaptopatía. Pero en humanos, la historia es mucho más compleja y no siempre significa que te estés quedando ocultamente sordo. De hecho la evidencia científica se contradice en este tema. Recomiendo este artículo de Gerard Encina-Llamas en AUDITIO | Spanish Journal of Audiology sobre la Hipoacusia oculta. Está tanto en inglés como en castellano.

"En realidad, el tinnitus no me molesta; lo que me preocupa es la posibilidad de tener que usar un implante coclear en el futuro... Mi mayor miedo es quedarme sordo".

Mi respuesta para él fue directa:

Juan, estás muy lejos de ser un candidato para un implante coclear. Ni ahora, ni en un futuro cercano.

A veces, el exceso de información en internet puede ser un arma de doble filo. Juan estaba analizando "muescas" de 10 dB y comparando resultados de pruebas caseras con una precisión casi obsesiva. Es lo que sucede cuando sientes que algo no va bien y el sistema médico tradicional te despacha con un "todo está normal".

Extraido de Encina-Llamas, G. (2024). Cochlear synaptopathy. Auditio 8, e103. https://doi.org/10.51445/sja.auditio.vol8.2024.103 . Figuras reproducidas con el permiso de los autores (Kujawa and Liberman, 2009Liberman and Kujawa, 2017Sergeyenko et al., 2013) y la editorial (Copyright 2009, Society for Neuroscience y licencia CC-BY-NC-SA)

Uno de los momentos más reveladores de nuestra charla fue cuando profundizamos en las células de la cóclea. Juan estaba alarmado porque sus emisiones otoacústicas (TEOAE) fallaban en los 4 kHz.

Le expliqué algo que suele sorprender: si las TEOAE están reducidas en realidad no son malas noticias. Significa que el daño, de existir, está en las células ciliadas externas (las que amplifican el sonido y que podemos compensar más fácilmente) y no en las células ciliadas internas, que son las encargadas de enviar la vibración real al cerebro (transducción). Su sistema sigue funcionando; simplemente tiene una mínima atenuación (10 dB HL).

Estos son sólo dos ejemplos en los que Juan me demostró que un paciente puede convertirse en un Erudito de su patología. Sin embargo, también puede confundirse tremendamente cuando su problema, dificultades auditivas cuando la audiometria (y otras pruebas) muestran valores normales, no está aún tan investigado y entendido como otras cosas.

La historia de Juan es la de miles de personas. La pérdida auditiva oculta es frustrante porque es invisible para las pruebas estándar, pero real para quien la vive. Mi consejo para él, y para ti que lees esto, es sencillo:

  • Protege lo que tienes: Si ya sabes que tu oído es sensible, no te la juegues en entornos ruidosos.
  • No te obsesiones con los datos: Un audiograma es una foto de un día concreto. El estrés y el cansancio también influyen en cómo oímos.
  • Confía en la ciencia: Estamos investigando el origen, como detectalo y hay fármacos y terapias siendo probadas en animales o incluso en humanos. El futuro no es tan oscuro como la ansiedad nos puede hacer pensar.

Juan sigue su camino, ahora con menos miedo y más herramientas. Y yo me quedo con el recordatorio de que, a veces, la mejor medicina no es un tratamiento, sino una explicación honesta.

Referencias

Encina-Llamas, G. (2024). Cochlear synaptopathy. Auditio 8, e103. https://doi.org/10.51445/sja.auditio.vol8.2024.103